La ilusión de la separación

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A veces necesitamos a alguien en nuestra vida que nos haga abrir los ojos, que nos ayude a ver todo el potencial que tenemos dentro.

Yo era una persona muy insegura, siempre buscando aprobación externa, comparándome. Desde que tengo memoria me importaba lo que la gente pensaba de mí.

Hasta que llegó alguien a mi vida que me hizo darme cuenta de todo lo que soy, de todo lo que ya estaba dentro.

Me despertó.

Pude ver la vida desde una perspectiva que nunca me hubiera imaginado.

Estuve en un colegio católico en primaria y secundaria, pero la verdad es que no creía en nada. Algo dentro de mí no resonaba con esa religión. Ni siquiera creía en Dios.

Sin embargo, hace dos años tuve una de las noches más irreales y difíciles de toda mi vida.

Y fue la primera vez que sentí a Dios presente… dentro de mí.

Tiempo después me tatué en la mano “In God's Hands”, para recordar todos los días que Dios no está fuera, que vive en mí, y que está en mis manos crear mi realidad.

En mayo del año pasado viví una experiencia que cambió mi vida por completo.

Sentí que me estaba muriendo… y en ese momento lo vi. Vi a Dios.

No he sido la misma desde entonces.

Y ya no puedo ver la vida de la misma manera.

Siempre he creído que todo lo que pasa en nuestras vidas tiene una razón de ser, pero no entendía por qué había vivido algo así. Me tomó casi un año entender que el propósito era transmitir el mensaje. Y aún lo sigo descubriendo.

No me sentía lista para compartirlo.

No sabía cómo. 

Y, me importaba demasiado lo que los demás iban a pensar.

Siempre me he sentido un poco restringida en esta sociedad. La gente puede ser muy cuadrada. Pero la vida te pone a personas que te recuerdan lo grande que eres… y lo poderoso que puede ser decir lo que sabes.

Todos tenemos a Dios dentro de nosotros.

Y si no crees en Dios, lo entiendo.

Pero hay algo mucho más grande que esto que vemos.

La realidad, como la percibimos, no es todo lo que existe.

Esa noche salí de mi “yo”. Regresé a algo que solo puedo describir como la fuente de la vida.
Sentí lo que es la unión.

Y aunque es imposible explicarlo completamente, sé que voy a pasar el resto de mi vida tratando de compartir ese mensaje.

Creo en Dios, pero no en lo que nos separa.

Dios se encuentra en la unión.

Antes pensaba que Dios era algo externo a mí. Pero con el tiempo y la experiencia entendí que no está fuera… sino que se experimenta dentro.

Los Upanishads — antiguos textos de sabiduría de la India — hablan justo de esto: lo divino no está fuera de nosotros, sino que ya somos parte de esa totalidad. Tat Tvam Asi, una expresión en sánscrito que significa “Tú eres eso”, apunta a lo mismo… a que no estamos separados.

Que hay algo que nos conecta a todos.

Existe una misma energía expresándose de muchas formas.

Lo que vemos como “otros”, como “afuera”, sigue siendo parte del mismo todo.

Por eso, cuando dañamos a alguien, también nos dañamos a nosotros.

Y cuando nos elevamos, impactamos más allá de nosotros mismos.

Nada está aislado.

Lo que ocurre dentro de ti se refleja afuera.

Tu forma de pensar, de sentir, de actuar… moldea tu experiencia.

No se trata de controlar el mundo externo, sino de transformar lo que sucede dentro.

Porque al final, no eres algo separado de la vida… eres una expresión de ella.


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