Lo que evitas sentir sigue viviendo dentro de ti
Gran parte de mi vida he escondido mis emociones de baja frecuencia (enojo, tristeza, culpa, miedo, ansiedad, celos, inseguridad, frustración, etc.), y las había estado tapando con cosas externas: alcohol, cigarros, drogas, fiestas, ruido, cualquier estímulo que tuviera cerca.
No me quedaba ningún fin de semana sin salir a la peda, o a cualquier lado, con tal de ocuparme y no estar en mi cabeza, no me permitía sentir absolutamente nada, vivía en automático.
Y si vives así, la vida tarde o temprano te va a poner alguna situación que te va a obligar a parar, a ponerte de frente y a sentir todo eso que has intentado olvidar.
En mi caso fue hace 3 años, viviendo en Playa del Carmen lejos de mi familia, amigos, y de todo de lo que estaba acostumbrada. Ocurrió un accidente en el cual no había forma de escapar de él.
Consideré terminar mi vida en ese entonces, la vida de repente se puso “muy real” para mí, no tomé acción ante eso, pero por primera vez no había forma de escapar del dolor y no hubo de otra más que sentirlo todo.
Es algo que no he sanado completamente aún, mucho de lo que estuve escondiendo por años en mí, salió a la luz, y a la luz me refiero a mi consciencia.
Muchas personas en mi vida creen que a raíz de esto soy alguien con menos “chispa”, porque ya no soy “el alma de la fiesta”, ya no soy igual de valemadrista como lo era antes.
Realmente la vida me puso un freno, me puso un espejo.
Vi todo lo que no quería ver de mí, todos mis errores, todas mis pérdidas, todas estas versiones mías que no pude ver en su presente, estaba muy anestesiada.
Y lo hice sin darme cuenta de todo el daño que me estaba haciendo y de todo lo que se me estaba acumulando a través de los años.
Este espejo que llegó a mi vida, también lo pedí yo.
En ese entonces no creía del todo en Dios, pero una tarde, mientras comía mis primeros hongos alucinógenos, me conecté conmigo misma y le pedí al universo que me ayudara a entender mi propósito en la vida, que me ayudara a encontrar esa espiritualidad, porque me sentía muy perdida y vacía. Había escuchado de personas que a través de esto lograban encontrarla, encontrarse.
Y he vivido cosas muy fuertes desde entonces. Y estas cosas que me han tocado vivir, las he elegido también, han sido experiencias que a pesar de oscuras, le han estado dando mucha luz y valor a mi vida.
Y por primera vez en mucho tiempo me siento dueña de mi vida, eligiendo pasar por esto sin escuchar la opinión de los demás, porque a lo mejor no es el camino que alguien que se la quiere llevar fácil tomaría, pero ahora realmente reconozco el poder y el valor que tengo, y que todos tenemos.
Muchas de las cosas que escondía de mí o no quería ver, era por preocupación a ser “mal visto” en esta sociedad, con cositas tan simples como el cómo me vestía, cómo me veía, hasta él qué hacía y en qué creía de la vida.
Estos últimos tres años aunque mis amigos cercanos y mi familia creen que han sido o podrían haber sido “los peores años de mi vida”, ya que me han visto cambiar como nunca antes y me han visto afrontar situaciones muy fuertes... Realmente ha sido el tiempo que llevo despertándome.
No ha sido nada fácil, ha sido muy incómodo y ha sido una constante lucha interna, y esto porque en cualquier momento podría rendirme y regresar a mis viejos hábitos, a la vida impuesta por la sociedad.
Y aunque muchas personas no concuerden con mis decisiones la verdad decido vivir por mí, hay que aprender a amarnos con todas nuestras luces y nuestras sombras, es lo que nos hace únicos, lo que nos hace auténticos.
He aprendido demasiado de la vida en estos últimos tres años porque he decidido sanar mis heridas y hacer todo lo que tenga que hacer para desaprender todo lo que alguna vez alguien me dijo que debía ser.
Ese espejo que apareció en mi vida me hizo darme cuenta que la libertad comienza cuando dejas de ver por ojos externos y aceptas el riesgo de aprender por ti mismo.
¿Por qué haces lo que haces? o ¿por qué no haces lo que quieres hacer?, esta es tú realidad, no es la de tus papás, ni la de tus hermanos, hijos, tíos, amigos, maestros, psicólogo, pareja. En esta vida, tú decides.
La respuesta siempre va a estar dentro de ti, sólo tienes que aprender a silenciar el ruido externo, arriesgarte un poquito y ver eso que no te has dado la oportunidad de conocer.
Con el tiempo logras entender que todo lo que ves es un reflejo tuyo, y empiezas a entender la vida de otra manera.
Esas creencias limitantes que no te dejan ver más allá de lo que te es familiar, fueron impuestas en ti, por alguna razón, tenía que ser así para que te convirtieras en la persona que eres hoy, pero al menos debes cuestionarlas. A lo mejor este escrito es tu espejo y entre más temprano lo veas, mejor.
Todas las emociones que reprimimos se van guardando en el cuerpo, por eso a veces sentimos tensión en alguna zona, por eso a veces nos lastimamos, porque nuestro cuerpo ya está sobrecargado. El cuerpo nos está hablando, es muy importante dejarnos sentir y no ignorarnos, escuchar nuestra voz, nuestro instinto.
Todo este trauma que yo enterré en mi cuerpo lo he decidido liberar, moviéndome, respirando, meditando, cuestionando, dejando de compararme, haciendo lo que se me antoja hacer y aprendiendo a escucharme… he decidido no vivir como lo hacía antes, buscando encajar en una sociedad que se rehúsa a ser auténtico y que sigue los mismos patrones desde generaciones.
Para ser auténtico hay que aprender a reconocer y amar en su totalidad esas partes que pueden no “encajar” en la sociedad, esas que a veces escondemos de nosotros a través de alguna máscara que nos ponemos.
Hay veces que cuesta, porque la gente a veces cree que por ser maestro de yoga o padre de familia, o alguien con autoridad, o quien sea, tiene uno que tener la vida resuelta, estar en “paz” todo el tiempo, y no es el caso, somos humanos y todos tenemos nuestra sombra. Pero hay que recordar que si no existiera la sombra, tampoco la luz.
Además la vida no vino con instrucciones, esas las hemos puesto nosotros con el tiempo, y si te pones a pensar, alguien exactamente como tú las puso por primera vez, entonces…
¿Por qué a veces nos “achicamos” por pensar diferente?
¿Quién dijo que sólo hay una verdad absoluta?
¿Por qué nos encanta complicarnos la vida?
Y, ¿por qué no nos ocupamos de nosotros mismos en vez de andar viendo qué hacen los demás?